Hace un par de semanas se publicó el QS World University Rankings. La Universidad Veracruzana (UV) no apareció clasificada. No es este el primer ranking internacional del que la UV queda fuera. También estuvo ausente del Times Higher Education World University Rankings (THE).
Si bien las virtudes y los vicios de los rankings son, con razón, objeto de debate, tanto QS como THE son ampliamente aceptados por comunidades académicas, universitarias e incluso por los empleadores como referentes globales de desempeño institucional. No son instrumentos perfectos, pero sí constituyen un lenguaje común para comparar universidades en el plano internacional.
El ranking Times Higher Education evalúa cinco dimensiones: docencia (29.5%), ambiente de investigación (29%), calidad de la investigación (30%), vinculación con la industria (4%) y proyección internacional (7.5%). Por su parte, el QS World University Rankings considera investigación (50%), empleabilidad (20%), experiencia de aprendizaje (10%), internacionalización (15%) y sustentabilidad (5%), con un peso particularmente alto en reputación académica.
Entre las universidades mexicanas que sí están clasificadas se encuentran instituciones públicas y privadas, tanto federales como estatales. Es precisamente en este último grupo, el de las universidades públicas estatales, donde la comparación resulta más pertinente para ubicar a la Universidad Veracruzana en su justo contexto.
Al revisar los datos del ranking Times Higher Education, se identifican al menos 16 universidades públicas estatales mexicanas con clasificación. Algunas de ellas se ubican en la banda 1201–1500 y otras en la banda 1501+. No se trata necesariamente de universidades con posiciones destacadas a nivel global, pero sí de instituciones que han alcanzado los umbrales de visibilidad, producción científica e impacto requeridos para ser consideradas dentro del sistema internacional de medición. En un preocupante contraste, la Universidad Veracruzana no aparece.
La ausencia de la UV en los rankings no basta para concluir que tenga menor calidad académica que las universidades clasificadas. Pero sí es suficiente para señalar algo crucial: la UV no está generando, o no está logrando impactar o reportar adecuadamente, su actividad académica en indicadores reconocibles dentro de los sistemas internacionales de evaluación.
La situación adquiere mayor gravedad al considerar la variable de recursos disponibles. De acuerdo con datos oficiales de la Subsecretaría de Educación Superior, el subsidio público (federal + estatal) para 2025 de la Universidad Veracruzana fue de 6,906.9 millones de pesos, lo que la ubica en el quinto lugar nacional entre las universidades públicas estatales consideradas en este análisis. No se trata, por tanto, de una institución marginal en términos presupuestales; por el contrario, la UV es una de las universidades estatales con más recursos.
Para situar esta relación de manera más precisa, la siguiente figura muestra la relación entre recursos disponibles y calidad de la investigación, medida a través del indicador correspondiente del ranking THE.
Figura 1
Universidades públicas estatales mexicanas
Recursos disponibles e impacto en investigación · THE WUR 2026
Ciertamente, lo que se observa no es una relación lineal entre recursos e impacto. Las universidades con los mayores presupuestos, como la Universidad de Guadalajara o la Universidad Autónoma de Nuevo León, no presentan los niveles más altos en calidad de la investigación. Por el contrario, instituciones como la Universidad Autónoma de Sinaloa y la Universidad de Colima, con presupuestos comparables e incluso menores al de la UV, alcanzan valores significativamente altos en este indicador. En cualquier caso, destaca que la UV, teniendo el quinto presupuesto más grande, ni siquiera está clasificada en el ranking. Huelga decir que justamente el área de investigación, más que central en los sistemas de evaluación referidos, ha sido recientemente una de las más golpeadas en la UV, por ejemplo, con ajustes que precarizan estructuralmente las condiciones para dedicarse de tiempo completo a la investigación (véase mi artículo sobre las funciones sustantivas y las distorsiones de los programas de estímulos).
A la luz de la evidencia, el problema que se revela es que no se trata únicamente de la disponibilidad de recursos, que casi siempre serán insuficientes, sino de su conversión en resultados académicos con impacto reconocible en el plano internacional. Para efectos de este análisis, es justo decir que la Universidad Veracruzana no se ubica simplemente en una posición rezagada dentro de estos sistemas de evaluación, sino que está fuera de ellos. Mientras otras universidades públicas estatales, con recursos comparables o notablemente inferiores —en algunos casos casi tres veces menores, como la Universidad de Colima— logran un nivel mínimo de visibilidad en rankings como THE o QS, la UV ni siquiera aparece.
El caso del ranking QS ofrece otra dimensión del problema. A diferencia de THE, que privilegia indicadores bibliométricos, QS incorpora de manera más explícita la reputación académica y la percepción de empleadores. La ausencia de la Universidad Veracruzana en este ranking sugiere que la problemática no se limita al impacto científico objetivamente medido, sino que se extiende al posicionamiento institucional y a su visibilidad en redes académicas y profesionales.
En conjunto, ambos rankings apuntan hacia un mismo diagnóstico: la Universidad Veracruzana no está integrada al sistema internacional de referencia, ni en términos de impacto ni en términos de percepción. Este señalamiento no debe tomarse como una descalificación simplista, sino como una crítica constructiva y una invitación a revisar con rigor los mecanismos mediante los cuales la institución organiza, incentiva y proyecta su actividad académica. La evidencia disponible muestra que existen universidades públicas estatales en México que, con recursos similares y a veces notablemente menores, han logrado posicionarse dentro de estos sistemas. Se podrá cuestionar la idoneidad de los rankings, pues son imperfectos, pero la ausencia sistemática en ellos es un hecho que no puede ni debe ser ignorado y que, en aras de la transparencia y el ejercicio eficaz de los recursos, exige una explicación de quienes están al frente de la administración universitaria.
Tabla 1
Recursos, desempeño en investigación y posicionamiento
THE WUR 2026 · QS WUR 2025 · Subsidio federal + estatal 2025
16 universidades
| Universidad | Siglas | Recursos 2025 M MXN |
THE banda |
Research Quality |
QS banda |
|---|